Aplicación de calor para el tratamiento de lesiones

Me he lesionado, ¿Debo aplicar frío o calor?

A día de hoy todavía existe discrepancia sobre la eterna pregunta: ¿Qué es mejor cuando tienes una lesión, aplicar frío o calor? Pues bien, como decimos por aquí, en Galicia, depende. Y, además, no depende de un solo factor, sino que son muchas las variables a tener en cuenta, como la persona, el tipo de lesión o el estado de la misma. Ahora te explicamos más. 

El frío para el tratamiento de lesiones

El frío tiene el poder de aliviar el dolor y la inflamación. Por lo tanto, sí, su aplicación es recomendada para tratar este tipo de problemas.

Sin embargo, es más efectiva si se aplica al principio, precisamente por este poder antiinflamatorio. La aplicación de frío disminuye la circulación de sangre, ya que cierra los vasos sanguíneos, impidiendo que la sangre fluya a esa zona y ralentizando, así, el proceso inflamatorio.

Además, también cuenta con un efecto analgésico, es decir, alivia eficazmente el dolor, que suele ser más acentuado cuanto más reciente es la lesión. 

¿Siempre es bueno aplicar frío para tratar una lesión?

Como decimos siempre, cada problema requiere una solución concreta. La aplicación de frío no está recomendada por igual para todos los casos, esto dependerá de la patología a tratar y del caso concreto de cada persona. Algunas de las patologías más indicadas para ello, son:

  • Las patologías musculares, como rotura de fibras. 
  • Las patologías tendinosas, como tendinitis
  • Las patologías articulares, como esguinces, fracturas etc. 
  • Contusiones

¿Cómo aplicar correctamente el frío para tratar una lesión?

Al igual que en el caso de la hernia discal, su aplicación debe realizarse lo antes posible, siempre al principio del problema.  

Nunca debes aplicarlo directamente sobre la piel ni más de 10 minutos, ya que podrías quemarte sin darte cuenta debido al efecto anestésico que tiene y, además, conseguir el efecto contrario al que buscas. Al disminuir mucho la temperatura de la piel, el cuerpo tratará de subirla para evitar una quemadura. Para ello, incrementará la dilatación de los vasos sanguíneos, es decir, aumentará la circulación en la zona y, por lo tanto, la inflamación.

Por último, la aplicación de frío sólo deberías usarla durante los 3 primeros días posteriores a la lesión, ya que, de lo contrario, ralentizarías el proceso natural de cicatrización del cuerpo. 

Aplicar calor para tratar una una lesión

Si el frío se aplica al principio, el calor estará indicado cuando el problema ya esté empezando a mejorar, a estabilizarse. 

Esto tiene su razón de ser debido a la naturaleza de ambos. Aunque los dos reducen el dolor, el calor, a diferencia del frío, permite la movilidad del músculo y disminuye la rigidez articular, de ahí que su aplicación esté indicada en momentos más avanzados del problema. 

Por otra parte, al contrario del frío, la aplicación de calor incrementa el flujo sanguíneo y, por lo tanto, acelera el proceso de cicatrización natural del cuerpo. Sin embargo, esto no quiere decir que sea un remedio milagroso. De la misma forma que un deportista calienta antes de hacer ejercicio, la aplicación de calor permite preparar mejor al cuerpo para recibir el tratamiento indicado, pero no es una cura por sí sólo.

¿En qué casos debo aplicar calor en una lesión?

La aplicación de calor deberá realizarse siempre a partir de los 3 días posteriores a la aparición del problema y nunca debe realizarse durante más de 15 minutos seguidos cada dos horas. De lo contrario, acabaríamos quemando la piel o originando un edema en la zona. 

Está especialmente recomendada para el tratamiento de ciertas patologías, como: 

  • Traumatismos
  • Lesiones musculares, como contracturas o lesiones por sobreesfuerzo
  • Las patologías articulares más leves, como rigidez o las originadas por malas posturas.
  • Como prevención de lesiones antes de entrenar, como ya explicamos anteriormente.

Aplicación de frío y calor durante el proceso de rehabilitación

A la hora de tratar una lesión o patología con un profesional, en nuestro caso, un fisioterapeuta,  podrá utilizar ambos para un mismo problema. Sin embargo, en esta ocasión el orden es a la inversa: el calor va primero y el frío, después. El calor permite incrementar la elasticidad en los tejidos y mejorar la movilidad del músculo, al tiempo que reduce la rigidez articular. Por lo tanto, es ideal como preparación para el tratamiento

Sin embargo, muchas veces, dependiendo de la sesión y del problema a tratar en ella, los músculos y zonas afectadas se inflaman como método de recuperación natural del cuerpo, ocasionando, además, dolor. Por este motivo, la aplicación de frío se realiza post-tratamiento, ya que reduce este proceso inflamatorio y, por lo tanto, previene el dolor tras la sesión de rehabilitación.

Aplicación de frío y calor durante el proceso de rehabilitación

En nuestro anterior post os adelantábamos en qué consiste una hernia discal y cuál puede ser su tratamiento mediante fisioterapia. Pues bien, al igual que aclaramos el principio, la aplicación de frío o calor para tratar una hernia discal es muy relativa. Nos gustaría decirte que hay una solución universal y 100% eficaz, pero no es así. Dependerá del estado concreto de cada paciente y las condiciones del problema a tratar. Por lo tanto, en cualquier caso, lo mejor será que consultes siempre con un profesional cualificado. 

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